Cómo eliminar malas hierbas. Soluciones duraderas con acolchado de papel biodegradable Novamulch.

El gran reto de controlar las malas hierbas en la agricultura actual.

En la agricultura actual, controlar la aparición y proliferación de malas hierbas se ha convertido en un gran desafío para todo tipo de entornos cultivables, pues en todos los casos y en el día a día nos vemos afectados directamente en la productividad, rentabilidad y sostenibilidad de nuestros mapas de ruta agrícola. Es por esto que se nos presenta la necesidad de redibujar estrategias convencionales, que ya conocemos en lo que toca al manejo del suelo, sea cual sea su naturaleza… su estructura.

Bienvenidos una vez más a nuestro espacio agrícola Novamulch. En esta oportunidad estudiaremos y evaluaremos este tema que tantos quebraderos de cabeza nos ocasiona: «las malas hierbas».

Revisaremos cómo eliminar malas hierbas, las opciones que tenemos a disposición hoy en día para evitar y controlar estas especies invasivas, y siendo consecuentes con nuestro ecosistema y los ejercicios agrícolas sostenibles, preferiblemente nos inclinaremos hacia el uso del acolchado de papel biodegradable Novamulch. Comencemos.

Qué son las malas hierbas y cómo se desarrollan en los cultivos.

Cómo eliminar malas hierbas

Estas plantas adventicias son especies vegetales que crecen espontáneamente en todos los suelos y representan un problema vital, pues interfieren directamente en el desarrollo normal de los cultivos reduciendo la eficiencia productiva de todos los proyectos agrícolas.

Técnicamente, no existe una definición botánica específica de “mala hierba”; una misma especie puede ser considerada cultivo o adventicia según el contexto. Ahora bien, en la agricultura nos referimos a las malas hierbas a aquellas plantas que compiten con el cultivo principal y nos generan pérdidas económicas.

El desarrollo de estas especies está estrechamente vinculado a la dinámica del suelo agrícola y sus prácticas de manejo. En su mayoría presentan una alta capacidad de adaptación, ciclos de vida cortos y una producción elevada de semillas, y esto les permite colonizar y expanderse rápidamente a través de los campos de cultivo.

Sus semillas suelen permanecer latentes durante años en los bancos de semilleros naturales del suelo. Labores agrícolas como el arado, la preparación del terreno o el riego, son condiciones clave para iniciar su desarrollo pues se exponen a la luz, a la humedad, al oxígeno, y será en este momento cuando inicien favorablemente su rápida germinación.

La primera fase de formación de las malas hierbas es la más crítica, pues si estas emergen antes o al mismo tiempo que lo que hayamos sembrado, multiplicaremos su ventaja competitiva:

  • Por agua: reducen la disponibilidad hídrica del cultivo.
  • Por nutrientes primarios esenciales: nitrógeno, fósforo y potasio.
  • Por luz solar: especialmente en cultivos hortícolas y aquellos de altura reducida, con sistemas foliares poco elevados, desarrollo inicial lento o progresivo, y especialmente sensibles a la competitividad por luz, agua y nutrientes.
plantar puerros
El acolchado de papel Novamulch previene la Juncia
Ejemplos de estas especies sensibles a la competitividad frente a las malas hierbas.

Hortícolas: Lechuga, espinaca, acelga, cebolla, ajo, zanahoria.

Frutales y otros cultivos rastreros: fresa, melón, sandía, calabacín (en sus fases iniciales).

En estos casos, las malas hierbas emergen con más rapidez, producen sombreado en los cultivos, reducen el acceso adecuado de los nutrientes, y dificultan una aireación correcta y un desarrollo radicular sano y robusto. Es por esto que estas especies requieren estrategias de control de malas hierbas más puntuales, especialmente durante las primeras semanas posteriores a la siembra o el trasplante.

Algunas recomendaciones son implementar el acolchado de papel biodegradable Novamulch, cuyas características y ventajas veremos más adelante, así como hacer escardillas tempranas y preparar adecuadamente el terreno, cuidando de eliminar cualquier tipo de residuos: vegetales, rocas duras, restos plásticos y metálicos.

¿Qué relación existe entre las malas hierbas y las plagas y enfermedades de los cultivos?

Existe amplia documentación sobre esto, y observamos que la interacción es directa e inmediata. Las malas hierbas como la Juncia, son un elemento indispensables para favorecer la propagación y persistencia de organismos nocivos, por lo que el tratamiento sanitario sobre los sistemas agrícolas se hace cada vez más urgente. Estudiemos.

Plagas y Malas Hierbas.

Las malas hierbas son un reservorio natural para los insectos plaga, pues permiten su supervivencia y reproducción, y sirven de refugio incluso cuando el cultivo principal no está presente o se encuentra en fases menos favorables como son las primarias.

Entre las plagas más comunes asociadas a las malas hierbas se encuentran los Pulgones (Aphididae), Trips (Thysanoptera), la Mosca blanca (Bemisia tabaci) y los Ácaros (Tetranychus spp.).

Estas plagas pueden desplazarse posteriormente desde las malas hierbas hacia el cultivo, incrementando los ataques y dificultando su control. Las parcelas con elevada presencia de malas hierbas presentan mayores poblaciones iniciales de insectos plaga a partir de las primeras etapas del ciclo de cultivo.

Enfermedades y Malas Hierbas.

La mayoría de malas hierbas son portadores naturales de patógenos que contaminan sistemáticamente a nuestros sembrados.

Es frecuente la transmisión de virus vegetales como mosaicos o amarilleos, que utilizan insectos vectores (principalmente los pulgones y la mosca blanca), y se alimentan en primer lugar de malas hierbas infectadas y luego del cultivo. Este mecanismo convierte a las malas hierbas en un eslabón crítico en la cadena epidemiológica, favoreciendo la persistencia de enfermedades incluso cuando se aplican tratamientos fitosanitarios sobre los sembrados.

Visto este análisis, es recomendable implementar estrategias que funcionen como control preventivo del suelo como es mantenerlo cubierto y protegido debidamente con el acolchado de papel biodegradable Novamulch, para reducir la emergencia de estas malas hierbas, así como la presencia de hospedantes nocivos y la proliferación de vectores de enfermedades.

Si limitamos la germinación y el desarrollo de las malas hierbas desde las primeras etapas de nuestros cultivos, logramos un hábitat más sano, equilibrado y resistente frente a plagas y enfermedades.

Métodos tradicionales para eliminar malas hierbas.

Cómo eliminar malas hierbas

Analicemos a continuación las diversas maneras que se han utilizado durante décadas para eliminar las malas hierbas. Veamos.

La escarda manual y control mecánico.

Estos son dos de los métodos agrícolas más antiguos y extendidos para eliminar malas hierbas.

La escarda manual.

Eliminamos físicamente estas plantas adventicias y funciona bastante bien, aun cuando surge la necesidad de buscar soluciones complementarias más duraderas pues la reproducción es imprevisible.

Las sustraemos a mano o con herramientas básicas como azadas, escardillos o cuchillas manuales. Esta práctica es habitual sobre huertos urbanos y domésticos, pequeñas explotaciones agrícolas, agricultura ecológica y en áreas en las que no se hace uso de herbicidas. Si lo hacemos en sus etapas tempranas, obtenemos resultados eficaces porque no permitimos que su sistema radicular se desarrolle y generen semillas.

Las limitaciones de la escarda manual a mediano y largo plazo, se presentan en el elevado coste de mano de obra, la frecuente repetición del proceso y la dificultad para eliminar raíces profundas o con capacidad de producir brotes continuos.

Ahora examinemos el control mecánico para eliminar malas hierbas.

Utilizamos maquinaria agrícola mediante corte, arranque o enterrado, actuando principalmente en las capas superficiales del suelo. Entre los equipos más utilizados se encuentran cultivadores, gradas, escardadoras mecánicas, binadoras entre líneas, sobre todo en los casos de agriculturas extensivas y explotaciones profesionales, que buscan reducir el uso de herbicidas.

Con el control mecánico obtenemos mayor capacidad de acción en contraposición a la escarda manual. Lo podemos aplicar en grandes extensiones, rompe la estructura superficial del suelo, destruye las malas hierbas jóvenes, reduce los bancos de semillas a corto plazo, es perfectamente compatible con la agricultura integrada y ecológica, y reduce la dependencia de herbicidas.

Sin embargo, revisemos algunas desventajas:

Riesgo de dañar raíces de nuestros cultivos, favorece nuevas germinaciones al remover el suelo, incrementa el consumo de combustible y costes operativos, y su uso frecuente puede estimular la germinación de nuevas malas hierbas al sacar semillas latentes a la superficie y exponerlas a la luz.

Ambas técnicas para eliminar malas hierbas son correctivas mas no preventivas, requieren intervenciones repetidas, no impiden nuevas germinaciones, resultan más eficaces sólo en las fases tempranas de desarrollo, y es por estas razones por las que su uso exclusivo suele generar un ciclo continuo de aparición de malas hierbas, aumentando los costes y la carga de trabajo durante todo el ciclo del cultivo.

Control químico con herbicidas para eliminar malas hierbas.

Cómo eliminar malas hierbas

El control químico mediante herbicidas ha sido uno de los métodos más utilizados para eliminar malas hierbas en la agricultura moderna, especialmente desde mediados del siglo XX. Su popularidad se debe a su rapidez de acción, facilidad de aplicación y capacidad para actuar sobre grandes superficies con un coste inicial relativamente bajo.

Sin embargo, el uso de herbicidas plantea retos técnicos, ambientales y normativos que condicionan cada vez más su viabilidad como solución principal en el manejo de malas hierbas.

¿Qué son los herbicidas y cómo actúan?

Los herbicidas son productos fitosanitarios diseñados para inhibir o destruir el crecimiento de plantas no deseadas. Actúan interfiriendo en procesos fisiológicos esenciales de las malas hierbas, como la fotosíntesis, la síntesis de aminoácidos, la división celular y el crecimiento radicular. Según su modo de acción, podemos clasificarlos en herbicidas de contacto, que actúan sobre los tejidos donde se aplican, y herbicidas sistémicos, que se absorben y recorren toda la estructura de la planta.

Asimismo, podemos diferenciar herbicidas que se aplican antes de la germinación, y aquellos que se suministran directamente sobre las malas hierbas ya desarrolladas. Desde el punto de vista operativo, estos herbicidas son altamente eficaces a corto plazo, reducen inmediatamente la competencia por nutrientes, pueden aplicarse en grandes extensiones, y no implican una necesidad inicial de mano de obra.

Ahora bien, examinemos las limitaciones y riesgos de estos productos.

A pesar de ser productos eficaces, generan altos niveles de toxicidad en nuestros sembrados, en los animales circundantes y en nuestra salud. Igualmente, alteran la microbiota y el ecosistema, contaminan aguas superficiales y subterráneas, y eliminan los insectos beneficiosos y polinizadores.

Tales son los desajustes y desequilibrios que estos herbicidas ocasionan en todo sentido, que su uso se ha ido retirando progresivamente, abriendo paso a tratamientos orgánicos y ecológicos más coherentes con la sostenibilidad.

¿Qué alternativas ecológicas tenemos a disposición hoy en día?

Cómo eliminar malas hierbas

Frente a las consecuencias perjudiciales del control químico para eliminar malas hierbas con herbicidas, la agricultura actual dispone de un abanico cada vez más amplio en alternativas ecológicas y sostenibles. Estas soluciones priorizan la prevención, el respeto a la estructura natural de los suelos y la reducción del impacto ambiental, sin comprometer la productividad del cultivo.

Cuando decidimos implementar un control ecológico para eliminar malas hierbas, es esencial tratar los tiempos de germinación. Para esto es recomendable preparar previamente el terreno, habiendo hecho rotaciones de diferentes cultivos continuamente, así como evitar que el suelo quede desprovisto y árido, lo que va a facilitar la aparición de estas especies. En suelos bien estructurados aun sin cultivar, será menos probable que esto suceda.

Las cubiertas vegetales son una de las alternativas ecológicas, pues reducen la incidencia de la luz solar que permite una rápida germinación de malas hierbas, pero mejoran la composición del suelo y favorece la continuidad de una biodiversidad adecuada.

Estudiemos los materiales más utilizados para estas coberturas orgánicas, con sus ventajas y limitaciones, tomando en cuenta que la germinación de las malas hierbas no está exenta de aparecer, porque pueden estar presentes en estos componentes:

Paja y rastrojos.

Paja de cereal como trigo, cebada y avena.
Restos de cosecha triturados.
Ventajas: fácil disponibilidad y buena cobertura.
Limitación: puede desplazarse con el viento y aportar semillas de malas hierbas si no está tratada adecuadamente.

Restos vegetales.

Hojas secas y tallos triturados.
Residuos de poda verde.
Ventajas: reutilizamos residuos agrícolas.
Limitación: descomposición rápida y eficacia insuficiente y variable.

Compost y estiércol bien maduro.

Compost vegetal y estiércol compostado.
Ventajas: aporta nutrientes y mejora la biología del suelo.
Limitación: menor capacidad de bloqueo de la luz si no se aplica en capas gruesas.

Corteza y virutas de madera.

Astillas de madera y cortezas de pino trituradas.
Ventajas: larga duración y buena protección del suelo.
Limitación: puede inmovilizar el nitrógeno durante la descomposición.

Heno.

Hierba seca segada.
Ventajas: buena cobertura en las primeras fases del cultivo.
Limitación: alto riesgo de introducir semillas de malas hierbas.

Hojas secas.

Hojas de árboles caducifolios, es decir, aquellos cuyo follaje permanece parcialmente durante el año según las estaciones.
Ventajas: material natural y gratuito.
Limitación: cobertura ligera y degradación rápida.

Estas coberturas orgánicas tienen una eficacia variable en lo que toca al control de las malas hierbas, y requieren renovación periódica pues se descomponen con relativa rapidez. Además, son sensibles al viento, a las lluvias y por estas razones funcionan mejor como complemento y no como única solución.

El acolchado de papel biodegradable Novamulch como alternativa eficaz para el
control sostenible de malas hierbas.

Entre las diversas alternativas ecológicas disponibles actualmente, el acolchado de papel biodegradable Novamulch se posiciona como una de las soluciones más eficaces y técnicamente competentes para el control sostenible de las malas hierbas. En particular, sus componentes destacan por su capacidad para actuar preventivamente a partir de la primera etapa de cualquier tipo de cultivo. Estudiemos.

El acolchado de papel biodegradable Novamulch bloquea completamente la incidencia de la luz solar, impidiendo la germinación de estas especies adventicias, y reduciendo su aparición en un 90% aproximadamente. Conserva adecuadamente los niveles de humedad necesarios y la temperatura del suelo, mejorando la actividad biológica y preservando los nutrientes esenciales.

El acolchado de papel biodegradable Novamulch no se retira al finalizar cada ciclo, pues se biodegrada completamente y se integra sin generar residuos plásticos contaminantes, pasando a formar parte del sistema de nutrientes alineados con los principios de la agricultura ecológica y regenerativa, vitales para nuestros siguientes proyectos agrícolas.

Compartimos uno de nuestros artículos referente a Cómo eliminar la juncia con métodos efectivos.

¿Cómo funciona el acolchado de papel biodegradable Novamulch sobre el control y eliminación de las malas hierbas?

Vistas las características anteriores, añadimos que el acolchado Novamulch actúa como una sólida barrera física y preventiva que interrumpe el ciclo de vida de las malas hierbas desde su origen, es decir, desde su fase inicial que es la germinación. A diferencia de otros métodos correctivos como la escarda, el laboreo y el uso de herbicidas, su eficacia consiste en evitar que las malas hierbas logren emerger, reduciendo de forma sostenida la presión durante todo el ciclo del cultivo.

Por otra parte, la germinación de la mayoría de las especies adventicias depende de la exposición a la luz solar. Al extender el acolchado Novamulch cubriendo el suelo entre líneas y alrededor del sembrado, impedimos el paso de la radiación solar hacia el banco de semillas del suelo. Al no recibir las dosis de luz solar que necesitan, estas especies invasivas no activarán sus procesos fisiológicos para germinar y proliferarse, y de esta forma limitaremos la posibilidad de que aparezcan y se multipliquen.

El acolchado Novamulch es un doble agente protector.

Además de mejorar el microclima de nuestros sembrados y ejercer control sobre las malas hierbas, el acolchado Novamulch mantiene el equilibrio de los niveles de humedad y temperatura del suelo, y la estructura correcta para el desarrollo radicular de las plantas, haciendo frente a la erosión, lixiviación y compactación que son eventos comunes en los procesos de todo tipo de cultivo.

Asimismo, al estar extendido permitiendo un ciclo sano y robusto, no habrá posibilidad de dejar áreas expuestas del suelo, o que favorece a la aparición y proliferación de estas especies adventicias.

A continuación referimos nuestra información específica sobre el acolchado Novamulch.

¿Qué ventajas obtenemos al utilizar el acolchado Novamulch para eliminar las malas hierbas?

Frente al uso de acolchados plásticos convencionales, parcialmente biodegradables y orgánicos naturales, verificamos que la necesidad de implementar herbicidas se reduce drásticamente. Las escardas manuales, mecánicas y los costes de mano de obra, se minimizan por no decir que quedarán de lado. Otra ventaja del acolchado Novamulch es que incrementa la calidad y la sanidad de la microbiota, y por ende, de nuestro ecosistema.

Así, el acolchado Novamulch se consolida como una herramienta estratégica en sistemas de manejo integrado para eliminar malas hierbas.

Reflexiones finales.

Uno de los grandes retos para la agricultura de hoy es eliminar las malas hierbas, las especies adventicias.

El impacto directo sobre cualquier tipo de cultivo y en todo tipo de entornos agrícolas, lesiona el rendimiento, la calidad y productividad, facilita la generación de enfermedades y plagas, y eleva considerablemente los costes de producción y sostenibilidad.

Los métodos tradicionales, ya sean manuales, mecánicos o químicos, han demostrado ser útiles en determinados contextos, pero presentan limitaciones muy puntuales y nada favorables a mediano y largo plazo.

Es entonces cuando comienzan a aparecer estrategias preventivas que actúan sobre las causas, y es cuando se nos presenta la oportunidad de solventar estos eventos no deseados haciendo uso del acolchado de papel biodegradable Novamulch, como una solución técnica, sostenible y alineada con las necesidades de la agricultura actual.

Apostar por este tipo de tecnología avanzada y alineada con la sostenibilidad, nos dirige hacia los sistemas agrícolas del futuro.

Así que, seamos parte de este futuro y muchos éxitos!

Carrito de compra
Scroll al inicio